La conciencia se vale de tres cualidades (gunas): Tamas, Rajas y Sattva para dinamizar su flujo, y de los 5 elementos: fuego, tierra, aire, agua y éter para formular la composición de la materia. La combinación aleatoria de estos 8 factores, crea la diversidad que presenciamos.
Tamas es la cualidad de la conciencia en manifestación precursora del origen de la materia. Representa la propiedad de la masa y el peso. Esta cualidad de la conciencia se manifiesta en la vida cotidiana como la torpeza, la ignorancia, el desaliento. Tamas refleja la inercia anterior al movimiento y al equilibrio.
El flujo de las tres gunas es dinámico y espontaneo. La variedad de emociones, sensaciones y estados que se expresan en la naturaleza, son el producto de la relación inevitable entre las gunas. Sattva, la cualidad integradora y precursora del equilibrio manifestada en nuestra mente, nos impulsa hacia el balance, pero en el fondo nos muestra que sus hermanas Tamas y rajas también conforman esta integridad, pues la conciencia es una sola que se vale de las gunas para dar movimiento a la creación.
El estancamiento, la torpeza, la ignorancia, la desatención, son rostros de Tamas temporales en la danza de la conciencia, como también lo son rajas y Sattva. Tamas es necesaria en la creación como vehículo de reconocimiento y entendimiento al final de su influencia.
Rajas es la cualidad de la acción, la explosión, el estremecimiento. Esta energía arremete sin titubeos sobre Tamas y Sattva, provocando movimiento en la primera y desequilibrio en la segunda.
Rajas se manifiesta como una energía impulsiva, la pasión que nos hace conseguir las metas a cualquier precio y satisfacer los deseos no por la búsqueda del equilibrio, sino por la acción de acumular, poseer y experimentar, por ende es la precursora de la ambición y del poder personal.
Rajas es necesaria para dar movimiento e impacto a Tamas y desintegrar la inercia y al influir sobre Sattva desequilibra la aparente estabilidad mental de la dicha eterna.
Por ende la dinámica de las gunas es el origen de todos los procesos y mutaciones en la creación, incluyendo sobre la diversidad, los eventos y la búsqueda de la verdad.
El buscador espiritual al ser consciente de la dinámica de las gunas sobre su propósito, abarca el contraste de la creación con sus estados de inercia, acción y equilibrio y no solo el ideal de SATTVA.
Tamas es la cualidad de la conciencia en manifestación precursora del origen de la materia. Representa la propiedad de la masa y el peso. Esta cualidad de la conciencia se manifiesta en la vida cotidiana como la torpeza, la ignorancia, el desaliento. Tamas refleja la inercia anterior al movimiento y al equilibrio.
El flujo de las tres gunas es dinámico y espontaneo. La variedad de emociones, sensaciones y estados que se expresan en la naturaleza, son el producto de la relación inevitable entre las gunas. Sattva, la cualidad integradora y precursora del equilibrio manifestada en nuestra mente, nos impulsa hacia el balance, pero en el fondo nos muestra que sus hermanas Tamas y rajas también conforman esta integridad, pues la conciencia es una sola que se vale de las gunas para dar movimiento a la creación.
El estancamiento, la torpeza, la ignorancia, la desatención, son rostros de Tamas temporales en la danza de la conciencia, como también lo son rajas y Sattva. Tamas es necesaria en la creación como vehículo de reconocimiento y entendimiento al final de su influencia.
Rajas es la cualidad de la acción, la explosión, el estremecimiento. Esta energía arremete sin titubeos sobre Tamas y Sattva, provocando movimiento en la primera y desequilibrio en la segunda.
Rajas se manifiesta como una energía impulsiva, la pasión que nos hace conseguir las metas a cualquier precio y satisfacer los deseos no por la búsqueda del equilibrio, sino por la acción de acumular, poseer y experimentar, por ende es la precursora de la ambición y del poder personal.
Rajas es necesaria para dar movimiento e impacto a Tamas y desintegrar la inercia y al influir sobre Sattva desequilibra la aparente estabilidad mental de la dicha eterna.
Por ende la dinámica de las gunas es el origen de todos los procesos y mutaciones en la creación, incluyendo sobre la diversidad, los eventos y la búsqueda de la verdad.
El buscador espiritual al ser consciente de la dinámica de las gunas sobre su propósito, abarca el contraste de la creación con sus estados de inercia, acción y equilibrio y no solo el ideal de SATTVA.
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2 comentarios:
Hola Eduard, por favor dime qué es aquello que produce la multiplicidad en el Ser. Está el ser supremo en un estado de paz perfecta, pero parece que se produce de repente una agitación y empiezan a aparecer formas, separaciones, conflictos, surge nuestra mente, nuestro ego, y de repente estamos como un manojo de sufrimiento, frágiles y llenos de miedo. ¿Qué produce esta repentina agitación en ese lago de paz suprema?, ¿qué puede faltarle a la perfección para impulsarle a manifestar limitación y sufrimiento?
Oigo hablar de realización espiritual, de seres que están “despertando” a una realidad de paz y no dualismo, una realidad de felicidad perfecta, pero veo también seres naciendo en medio del sufrimiento, seres que parecen “dormir” cada vez más profundo en medio de la más completa ignorancia, ¿es acaso un ciclo que tiene que repetirse eternamente? ¿Por qué la perfección da inicio al dolor? De seguro no puede haber algo “externo” al ser supremo que le incite a algo, entonces ¿por qué sucede?
ricardojpalacios@hotmail.com
El Uno la totalidad abarca todo: lo supremo y lo no supremo. Cuando la mente pretende abarcar a la totalidad se extravía en vano. Lo supremo está aquí y ahora haciendo el amor con lo manifestado. ¿Qué más da entender o no el evento donde lo absoluto fue reflejado en lo manifestado? La respuesta más acorde seria ¡porque si! Fue un evento espontaneo y sin una razón concreta.
Lo supremo no es un estado, pues de ninguna forma está condicionado al tiempo y al espacio, al volumen y a la duración. Los conceptos de paz, perfección y dicha, son únicamente validos en la manifestación de las mentes, lo supremo no establece estas cualidades.
La comprensión final que acontece alrededor de un dispositivo mente cuerpo, no produce ninguna ganancia en este, la paz y perfección no son del mente cuerpo. Lo que sucede es que la conciencia en manifestación al disolver el mal entendido de considerarse el objeto, espontáneamente, descubre que todos los fenómenos de la diversidad están muy bien, que la dualidad se alterna constantemente en el flujo de las gunas y los cinco elementos, que lo que hoy es dolor, mañana es placer.
Esta presenciación solo atestigua el flujo. La etiquetación de bueno y malo, ignorancia y sabiduría no perduran y están sustentadas solo por la mente. La última comprensión no hace mejor al mundo, no lo hace más justo y menos doloroso. Cuando acontece la última compresión lo único que sucede es que el sujeto se deja de identificar con el objeto, por lo demás lo único que prevalece es la presenciación hasta el día de la muerte del objeto.
Las buenas acciones, la prudencia y la sabiduría se presentan tanto alrededor del ignorante, como del llamado iluminado, pues estas cualidades no devienen de un fragmento de la totalidad, sino de la integridad de la creación. Un iluminado podría ser juzgado en la corte por un acto injusto y un ignorante ser alabado por una buena acción.
Lo que está aconteciendo es como es. La diferencia está en aceptarlo o no.
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