De villa charco nació un inquieto mosquito llamado picador. En sus primeros minutos de edad empozó a mostrar su curiosidad por explorar los confines de valle charcos y mas allá.
Le preguntaba a su madre: - mi abuelo se queja que ha vivido más de tres días, pero ¿podría vivir yo una semana, un mes o quizá un año? Su madre desconcertada lo consolaba diciéndole que si tomaba bastante ración de sangre de vaca, podría quizá llegar a vivir tanto.
En el albor juvenil de 24 horas de existencia, picador se dirigía como era habitual al establo de las vacas para tomar su ración de sangre inmortalizadora, observo sentados en una rama a un grupo de mosquitos vestidos con túnicas sentados en una extraña posición, cayados y casi a punto de dormir. Se acerco y les pregunto en alto y expresivo tono - ¿a qué juegan? – El aparente líder del grupo abrió sus ojos rápidamente y mirándolo penetrantemente, pero con bondad, le explico que estaban meditando para ser inmortales y dejar de sufrir. Picador se sintió en el paraíso, había encontrado la puerta a su sueño.
El líder le conto que gracias a su practica espiritual el había llegado a la edad de 5 días de vida. Picador fue aceptado en la práctica del grupo y con mucha esperanza y disposición comenzó a realizar los ejercicios y prácticas.
En los recesos especulaba e imaginaba- vaya, al fin podre llegar a la hora en que deje de sufrir, de preocuparme, de tener miedo y apegos, derrotaré a mi “Ego” con uñas, aguijón y dientes y seré inmortal, !libre¡
Pasaron las horas y en verdad la práctica espiritual había cambiado cosas en picador. Ya era un mosquito más generoso y amable, pero aun no encontraba la claridad que buscaba.
Un compañero suyo al parecer si lo había conseguido y una gran frustración y desconcierto inundaba a Picador. En un encuentro con el nuevo iluminado Picador inquirió - ¿pero qué haz hecho en particular tu, mosco de Dios? Yo he practicado más duro que tu, he orado más que tu, he derrotado varias actitudes egoístas en mi ¿Cuál fue tu experiencia entonces? ¿Qué cambio en tu mente, en tu cuerpo, en tu Ego?- El nuevo iluminado le explico que al parecer ninguna de las practicas que había realizado eran las precursoras del despertar, que en perspectiva habían sido solo entretenidas y diligentes labores, mientras la conciencia en su totalidad resolvía el malentendido de considerarse un mosquito que a lo mas podría vivir 6 o 7 días. Que la práctica fortalecía la mente y el cuerpo, pero que eso era como lustrar una lámpara para embellecerla, pero la luz trasciende a la lámpara.
Por primera vez en sus casi tres días de vida Picador vislumbro la dimensión de la existencia mosquital y la dimensión de la totalidad. Continuo con su práctica durante el resto de sus horas, pues le traía bienestar, pero intuía muy profundo que él no era solo la lámpara y que la luz no solo venia de su mecha.
Blogalaxia:advaita, inmortalidad, inmortal, iluminacion, despertar, meditacion, no, dualidad Technorati:advaita, inmortalidad, inmortal, iluminacion, despertar, meditacion, no, dualidad agregaX:advaita, inmortalidad, inmortal, iluminacion, despertar, meditacion, no, dualidad
Le preguntaba a su madre: - mi abuelo se queja que ha vivido más de tres días, pero ¿podría vivir yo una semana, un mes o quizá un año? Su madre desconcertada lo consolaba diciéndole que si tomaba bastante ración de sangre de vaca, podría quizá llegar a vivir tanto.
En el albor juvenil de 24 horas de existencia, picador se dirigía como era habitual al establo de las vacas para tomar su ración de sangre inmortalizadora, observo sentados en una rama a un grupo de mosquitos vestidos con túnicas sentados en una extraña posición, cayados y casi a punto de dormir. Se acerco y les pregunto en alto y expresivo tono - ¿a qué juegan? – El aparente líder del grupo abrió sus ojos rápidamente y mirándolo penetrantemente, pero con bondad, le explico que estaban meditando para ser inmortales y dejar de sufrir. Picador se sintió en el paraíso, había encontrado la puerta a su sueño.
El líder le conto que gracias a su practica espiritual el había llegado a la edad de 5 días de vida. Picador fue aceptado en la práctica del grupo y con mucha esperanza y disposición comenzó a realizar los ejercicios y prácticas.
En los recesos especulaba e imaginaba- vaya, al fin podre llegar a la hora en que deje de sufrir, de preocuparme, de tener miedo y apegos, derrotaré a mi “Ego” con uñas, aguijón y dientes y seré inmortal, !libre¡
Pasaron las horas y en verdad la práctica espiritual había cambiado cosas en picador. Ya era un mosquito más generoso y amable, pero aun no encontraba la claridad que buscaba.
Un compañero suyo al parecer si lo había conseguido y una gran frustración y desconcierto inundaba a Picador. En un encuentro con el nuevo iluminado Picador inquirió - ¿pero qué haz hecho en particular tu, mosco de Dios? Yo he practicado más duro que tu, he orado más que tu, he derrotado varias actitudes egoístas en mi ¿Cuál fue tu experiencia entonces? ¿Qué cambio en tu mente, en tu cuerpo, en tu Ego?- El nuevo iluminado le explico que al parecer ninguna de las practicas que había realizado eran las precursoras del despertar, que en perspectiva habían sido solo entretenidas y diligentes labores, mientras la conciencia en su totalidad resolvía el malentendido de considerarse un mosquito que a lo mas podría vivir 6 o 7 días. Que la práctica fortalecía la mente y el cuerpo, pero que eso era como lustrar una lámpara para embellecerla, pero la luz trasciende a la lámpara.
Por primera vez en sus casi tres días de vida Picador vislumbro la dimensión de la existencia mosquital y la dimensión de la totalidad. Continuo con su práctica durante el resto de sus horas, pues le traía bienestar, pero intuía muy profundo que él no era solo la lámpara y que la luz no solo venia de su mecha.
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